Tag Archives: El cántabro perplejo

MÁS SOBRE ANONYMOUS, por Oscar Sin Nick

21 Nov

Retomo un tema que ha tratado hace pocos días La Nueva Helade (puedes leerlo AQUÍ) y que varios blogueros/twitteros cántabros (y del resto del mundo en general, no nos engañemos) hemos hablado varias veces, y en donde existen dos tendencias bastante definidas. Me refiero a opinar desde el anonimato y su sentido en una red cada vez más abierta, más social, y más igual.

Tanto el autor de ese post como el que suscribe estamos en la teoría de que tanto en la vida como en internet hay que ir de frente y con la verdad por delante. El anonimato suele llevar aparejadas, normalmente, intenciones poco claras.

Hoy he leído las burradas que le han escrito a María Dolores de Cospedal en un diario digital los ‘comentaristas anónimos’ que ejercían su libertad de ‘opinión’ insultándola gravemente a ella, e incluso a su hijo. Aquí, sin ir más lejos, el alcalde de Santander y un concejal tuvieron su ración de insultos ‘anónimos’, aunque en este caso salió a la luz quien era el pájaro, lo que de paso dejó en evidencia a gente muy respetable emparentada con el susodicho.

Hay un debate que si no ha surgido ya, surgirá en las tertulias escoradas de este país (escoradas a ambos lados) y es meter en la ecuación lo sucedido con Salvador Sostres, que dice sus burradas en privado, aunque luego se hacen públicas. Vamos, una auténtico aquelarre de gritos, improperios, y rasgamiento de vestiduras, a izquierda y derecha, que no aclararán nada, pero nos garantizarán unos cuantos días más de bronca.

Volviendo al principio, ¿para qué el anonimato? No niego que en Cantabria ha tenido sus virtudes, y el Cántabro Perplejo, ha sido un buen ejemplo (más en su primera etapa que en la de ahora, que está un poco vaguete), pero desde mi punto de vista, los anónimos son bastante poco solidarios con los que también tenemos opiniones fundadas y argumentadas y las exponemos dando la cara.

Creo que hay que aprovechar las tecnologías existentes, e intentar que la gente opine libremente en los medios de comunicación, pero en el caso de los digitales, a poder ser, entrando con su perfil en las redes sociales (no me vale que no todo el mundo lo tiene, porque está al alcance de cualquiera) o en su defecto, dejando bien claro quién está al otro lado del teclado (elconfidencial.com te hace suscribirte dando tus datos, si no lo haces, no puedes comentar).

¿Es esto limitar alguna libertad? Yo creo que no, si cabe quizás la de insultar, porque quien sabe que sus datos son algo más que una ip (que solo podrá ser revelada tras el papeleo administrativo y judicial), quizás se piensan dos veces decir según qué cosas, y de paso aprenden a debatir y a argumentar su odio visceral por esta o aquella persona.

Ha tenido sus épocas, pero creo que el anonimato cada día tiene menos sentido en esta red social global en la que nos movemos.

Una última reflexión. Firmar una opinión no significa que esa opinión tenga patente de nada, que sea verdad, o que incluso sea presentable.

Ayer o antes de ayer, no recuerdo, leí que mi jefe había llamado borrachos y comilones a los miembros del gobierno durante una rueda de prensa a la que yo asistí. Es mentira, y el mentiroso está plenamente identificado.

Como podéis ver, también se pueden sacar los pies del tiesto sin necesidad de esconderte en el anonimato.

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NUNCA SE FUE DEL TODO, por Oscar Sin Nick

13 Oct

Vuelve El Cántabro Perplejo. Lo hace en un nuevo dominio por cosas de la vida y con un reto desde mi punto de vista: trasladar al formato blog el apasionante debate que está creciendo cada día más en la twitosfera cántabra.

Bueno, y también sobrevivir a la gran troleada que le espera por diferentes motivos que conocemos quienes intentamos sobrevivir en la blogosfera cántabra, un lugar no demasiado seguro en cuanto hablas de determinadas cosas.

http://cantabrosperplejos.com

Ahora mismo lo meto en la sección de enlaces.

P.D.: Que sí, que ya, que lo sé, que tengo pendiente lo de los telediarios varios. A ver si mañana…

OMITIENDO QUE ES GERUNDIO, por Oscar Sin Nick

19 Ene

periodismo_edited

 

Fernando Collado es uno de los pocos columnistas con criterio, conocimiento de causa y estilo que habitan las cada día más atestadas y devaluadas columnas de opinión. No es la primera vez que ensalzo una de ellas, aunque desde que lo hice la última vez hasta ahora, ha mediado bastante tiempo, y un hecho que me dejó realmente descolocado.

Me refiero a su supuesta pertenencia al engendro de la APP, la agrupación profesional de periodistas, que dicen las malas lenguas (o no tanto) se ha quedado en un bochornoso experimento sin ni siquiera gaseosa, ya que al parecer, algunos de sus miembros reniegan ya del monstruito.

Me llamó la atención su pertenencia a esa “cosa” (había escrito piara, pero me parecía un poco fuerte, habiendo entre ellos gente a la que aprecio en lo personal), y tengo pendiente una conversación con él sobre ese tema.

Vuelvo a la cuestión que nos ocupa, el de las omisiones, y del que Collado hoy da buena cuenta en su columna de El Mundo Hoy en Cantabria, por el affaire Marcano y por otro tema, relacionado con la última Junta General de Accionistas del Santander, en la que un señor que tan sólo posee una acción le montó el pollo a Botín, y nadie lo contó, a excepción de Collado en su Faro de Cantabria.

Claro que podríamos decir aquello de que al fin y al cabo, el Banco de Santander es una entidad privada (bueno, tras esta crisis, ningún banco puede sacar demasiado pecho, pero en fin), y las cuitas de Marcano con la Justicia, donde entra en juego “lo público”, son harina de otro costal.

Es bochornoso el silencio mediático con el tema de la querella contra Marcano, en especial el del DM. Es una opinión, pero es que además es una evidencia. Comparto muchas de las apreciaciones que hace Collado en su columna sobre como estas actitudes están hundiendo en el fango la credibilidad de nuestra profesión ante la sociedad.

Acostumbrados a que nunca pasara nada, y que cuando pasaba, nos poníamos todos de perfil, nos tapábamos la nariz, y a otra cosa mariposa, la irrupción de El Mundo Hoy en Cantabria, con todos los matices que se le quieran poner, ha servido para al menos abrir una ventana en esta sociedad nuestra, tan cerrada y mansurrona sobre todo cuando hay una polémica gorda, de estas que desestabilizan el poder establecido.

Siguen faltando espacios de libertad, y en Internet, en nuestro entorno más cercano, esa carencia es aún mayor. Desaparecido El cántabro perplejo, y en menor medida Periodistas de Cantabria y Lo llaman política, ya solo quedan los comentarios de la web del Diario como espacio para opinar y debatir. Claro que se trata de un espacio que no tiene un pase en lo del control de lo que se dice. Que nadie me entienda mal, que no hablo de censura, pero una cosa es poder decir lo que quieras y otra cosa es permitir insultos, algo que tampoco es tan difícil de controlar, y en donde esta web es, como mínimo, laxa y muy permisiva.

Por mucho menos, blogs emblemáticos que pasaron a mejor vida, tuvieron que cerrar sus puertas. Ahí dejo la reflexión.

Sí, lo sé, empecé hablando de periodismo y acabé de nuevo en la blogosfera. Corremos el peligro, los periodistas, de acabar superados por todos los flancos y de quedar como meros amanuenses de lo que dicta este o aquel partido político, o el Gobierno de turno.

Otros vendrán que de tu casa te echarán, me temo.

P.D.: Para leer el artículo… haber comprado El Mundo (que de momento sigue solo en papel).