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LOS PECADOS DE DANI, por Oscar Sin Nick

2 Jun

O quizás debiera haber titulado ‘el pecado…’ ya que su mayor pecado es tener nombre y apellidos, contarlo, participar en las redes sociales, equivocarse (como todos) y sobre todo, tener a mucho cobarde enfrente.

Soy de los que piensa, y aquí ya lo he dicho alguna vez, que los comentarios del Diario Montañés no son mucho más que un nido de perversión en el que el anonimato es obligado, el insulto la carta de presentación, y la moderación brilla por su ausencia, no solo por quienes lo gestionan sino por los propios comentaristas que aprovechando la inmunidad hablan (vomitan), opinan (calumnian) y rara vez piensan dos veces lo que dicen.

En Cantabria, especialmente en Cantabria, dar la cara sigue costando bastante más que esconderte bajo la falda del anonimato y poner la zancadilla a todo aquel, o aquella, que no te cae demasiado bien. Dani, que no es perfecto, ni mucho menos, que comete errores, como todos, tiene la mala costumbre de identificarse cuando se equivoca, de ir con DNI por delante cuando se pasa, de dar la cara vamos.

El pasado 22 de mayo resulta que salió concejal, y hoy, su jefe le ha dicho dos cosas, que va a llevar la concejalía de juventud (lógico) y que no va a cobrar (no va a ser el único). Como era de esperar, personajes de la mitología cántabra, entre otros, que llevaban un poco apagados desde que los votos les pusieron en su sitio, han tenido hoy su momento de gloria y una vez más, escondiducos y anónimos, han vomitado toda la bilis que la mayoría absoluta había retenido en sus intestinos.

Y no pasa nada, ni pasará, porque estamos en un país libre, y que yo sepa, ser cobardón, no está penado por la ley. Tampoco lo está ser demasiado efusivo en los planteamientos, aunque el peaje que haya que pagar por decir las cosas con nombres y apellidos sea este. Espero que a Dani le vaya bien, sé que habrá aprendido algunas cosas de todo esto. Sabe la responsabilidad que tiene y lo hará bien porque capacidad de trabajo le sobra.

Y a sus trolles solo decirles que afortunadamente tienen los días contados. Internet y las redes sociales van en sentido diametralmente opuesto a quienes insultan en la clandestinidad.

Lo vuestro no va mucho más allá del onanismo… y a las urnas me remito.

El embudo de Ruth, por Oscar Sin Nick

17 Sep

Sí, Ruth Carrasco, la diputada socialista en el Parlamento de Cantabria. Un mujer joven, comprometida, y muy 2.0, como debe ser en estos tiempos.

A Ruth la considero una amiga, incluso hoy, cuando por segunda vez vuelve a dar muestras de ese ramalazo amordazador de algunos políticos rancios. No es la única persona del PSOE cántabro (ni mucho menos) que está metida hasta las cejas en internet, pero sin embargo es a la vez la más cercana a mi persona, y la más lejana a mis motivaciones blogueras.

Hoy he colgado en mi perfil de facebook una noticia sobre la decisión del PSOE en Cádiz de expedientar a doce autores de un blog político por falta grave. La noticia la he cogido del Mundo y la he añadido picante, ‘libertad de expresión de quita y pon’. ¿Qué buscaba? Provocar, desde luego. Tocar los cojones, por supuesto. Tocar los coños (es que hay que ser políticamente correctos con el género), pues también.

Pues a fe que lo he conseguido. Por segunda vez, insisto, Ruth me vuelve a afear en público (mi público, la gente de mi perfil, la primera vez en twitter, y ahora en facebook) mi vuelta a la blogosfera. Algo que no es de ahora, lo que pasa es que en vez de sujeto bastante pasivo, resulta que me he vuelto activo, y no sé muy bien por qué, la molesta.

Llevo algo más de un año trabajando en el departamento de comunicación del Partido Popular de Cantabria, en donde he podido realizarme profesionalmente, al menos hasta ahora. Venía de la radio, de escribir columnas en El Mundo, y de ser un blogger activo, muy activo. No voy a aburrir a mi legión de seguidores con mi vida, que ya se la conocen de sobra. Tuve la oportunidad de dar un paso en mi profesión y lo di. Hasta ahora no me arrepiento, creo que ha sido todo un acierto.

En ese momento decidí cortar totalmente mi relación con la blogosfera. Totalmente, ni leer, ni escribir, ni tomarme unas cañas con bloggers. Desconexión total. Estaba quemado, muy quemado, y además tenía que aterrizar en un sitio nuevo, ver como funcionaban las cosas, y empezar de cero en muchos proyectos que poco a poco van hacia adelante.

Pasaron los meses, y vi que la blogosfera cántabra marchitaba. Había muchos buenos bloggeros que se habían visto ‘obligados’ por unas u otras razones a dejarlo, no surgía nada interesante, y los que quedaban, estaban a sus cosas.

El debate político, cañero, pero con respeto, languidecía.

Decidí volver, aunque no al lugar que más me gustaba, la crítica política ácida y corrosiva, sino a simplemente escribir sobre lo que más me preocupaba, la comunicación. Los primeros meses, bueno, pues había temas, pero no llegué a conseguir nunca la fluidez de Lo llaman política, hasta que apareció La Opinión de Cantabria.

Me gustó el proyecto, y aunque le ha costado arrancar, ha conseguido volver a reunir a gente brillante, muy buena, y la mayoría unos putos rojos (dicho con cariño, que si no se lo tuviera no estaría con ellos). Y me he implicado a muerte en ello, porque creo que hace falta.

Lógicamente, los compañeros de viaje no son nada benévolos con mis jefes, y en más de una ocasión me he visto rodeado repartiendo estopa, con mayor o menor fortuna. El desarrollo eólico es un buen ejemplo. El último post que le han dedicado se ha ilustrado con la peor foto de mi jefe, pero hay que ser buenos deportistas y aceptarlo. Ellos también se llevan los suyo otras veces.

Sin embargo, igual que te encuentras gente como Serbal o Rukaegos, que debaten y debaten y debaten hasta la extenuación, hay gente como Ruth, que prefiere hacerse el 2.0 ella solita, en su casa, en su blog, con sus temas, con lo suyo. Yo me lo guiso y yo me lo como.

Es lícito, y yo hasta ahora lo he respetado. Ahora que pretende airear mis ‘supuestas vergüenzas’ la dejo una pregunta para que me la responda, ella sola, cuando quiera, tomando un café, por teléfono, o en el twitter.

¿Volvió de vacaciones el Infiltrado?

Saludos.