Archivo | marzo, 2011

DESPUÉS DEL 22-M, MÁS, por Oscar Sin Nick

22 Mar

Acabo de echar un vistazo a un par de interesantes posts sobre el futuro de las redes sociales y el presente de las páginas webs. Uno habla sobre el estancamiento de la web frente al crecimiento en formato Facebook de los sitios oficiales, mientras que el otro se refiere a la desbandada que harán los políticos de las redes sociales tras el 22-M.

En cuanto al primero decir que hasta cierto punto es normal que esté habiendo un crecimiento importante de los sitios web dentro de Facebook, dado el continuado crecimiento de esa red social, no ya sólo como una moda o una herramienta de comunicación, sino como un cambio en nuestra forma de socializar, más, mejor, más rápido y de manera más efectiva.

Sin embargo no estoy muy de acuerdo en que el formato web vaya a ser sustituido por Facebook, básicamente porque esta red social no ofrece seguridad. Y no me refiero a una cuestión de privacidades, sino a los continuos cambios de formatos y funciones de las páginas, que a veces te vienen muy bien y otras muy mal, se hacen de forma estándar para todos, y sin avisar (¿quién soy yo para que me avisen?).

Además no podemos olvidar que aunque mucha gente está en Facebook, no toda la gente está en Facebook. Creo que tanto webs como blogs siguen siendo el principal soporte de internet, el origen de todo, y que Facebook, siendo grande, no lo es tanto como para englobar todo nuestro universo digital. Otra cosa es que a través de Facebook, o Twitter (más en mi caso desde luego) lleguemos a esas webs o blogs que sin estas redes sociales (o de información), no estarían a nuestro alcance.

En cuanto al desinterés de los políticos por internet y las redes sociales una vez pasen las elecciones, dependerá una vez más de la consistencia del proyecto político de turno. Es decir, si solo trabajas en campaña electoral o si piensas en ganar las elecciones siguientes trabajando desde el día uno de los próximos cuatro años.

Hay ya algunos políticos cántabros que están creándose un patrimonio importante dentro de la red, un patrimonio de prestigio, usos y costumbres, por lo que sería irresponsable y poco inteligente por su parte tirarlo por la borda.

Soy un convencido de que las redes sociales han venido para quedarse en la política, y al revés… aunque solo sea por egoísmo, ya que a más tardar dentro de un año tenemos otra gran batalla en el horizonte.

Algunos dicen que será la madre de todas las batallas.

ANÓNIMOS EN EXTINCIÓN, por Oscar Sin Nick

2 Mar

Acabo de leer que Facebook modifica el sistema de comentarios de tal manera que, entre otras cosas, los anónimos van a seguir perdiendo espacio en la red, lo cuál es una gran noticia para quienes hemos tenido por norma ir de frente, con nombre y apellidos (aunque algún ‘prestigioso’ director de digital regional sea tan analfabeto como para no encontrar lo que está a un solo click).

Lamentablemente esto tardará en llegar aquí, a Cantabria, en donde la participación es bastante deficiente, por imposible en los medios más sectarios, o por pésimamente gestionada y concebida, como es el caso del Diario Montañés.

Y personalizo en el DM porque es lo que lee todo el mundo, los de aquí, y los que no están aquí. Entrar a determinadas noticias para ver qué se comenta es lo más parecido a abrir las puertas del Infierno. Siempre amparados en el más absoluto anonimato: insultos, muchos insultos, e imputaciones al protagonista de la noticia, que da igual que sea azul o rojo, blanco o negro, hombre o mujer, siempre suele irse calentit@.

Y no entro ya en faltas de ortografía y demás patadas al diccionario, que acaban por completar un cuadro absolutamente desolador. Viene bien para que la gente se pique y entre una y otra vez a ver si le han borrado el comentario o a ver si el de enfrente la ha dicho más gorda…

Afortunadamente el futuro está aquí, a la vuelta de la esquina, y estoy convencido de que más pronto que tarde, a alguien se le encenderá la bombilla y en vez de hordas de salvajes lanzándose a descuartizar al pelele de turno, se aspirará a crear una comunidad de usuarios, abierta, transparente, y en la que cada uno se haga responsable de lo que dice.

Facebook, lentamente, y dándonos unos sustos tremendos con los cambios que realiza en la gestión de las páginas, grupos y perfiles, trabaja para que perfiles falsos, grupos de dudoso gusto, y páginas que incitan a los instintos más bajos, vayan desapareciendo. Les llevará tiempo porque somos muchos (sí, yo también peco Padre), pero la tendencia es esa.

Herramientas como las que están poniendo en marcha contribuirán a seguir poniendo orden y sobre todo sentido común a esto de opinar, que está muy bien, pero con nombre y apellidos, y cada cual que apechugue con sus burradas.

Tengo buenos amigos, twitteros sobre todo, que siguen resistiéndose a dejar el anonimato. Esto también va para ellos, como ya les he dicho en algún post anterior, su anonimato cada vez tiene menos sentido y es cada vez más cobarde, especialmente cuando somos cada vez más los que estamos ‘ahí fuera’ expuestos a la lupa del prójimo.