YA ESTOY MÁS TRANQUILO, por Oscar Sin Nick

15 Nov

Si tienes pensado ir a ver ‘2012‘, no sigas leyendo.

Está siendo un fin de semana atípico, sobre todo en cuestiones de salud, ya que aunque no tengo fiebre (ayer unas décimas), ni tengo un intenso dolor muscular, sí que estoy con ese típico malestar previo a una convalecencia gripal o similar. En teoría, a pesar de la continuada tos, si la temperatura no sube a lo bestia hasta 39, no hay gripe A. Sigo esperando acontecimientos y tomando paracetamol antes de llamar al 112.

Antes de seguir, que nadie se piense que la culpa de mi malestar la tiene la película que cito en la primera línea. Vamos a ver, la peli es mala, pero cuando la vi, el viernes por la noche, yo ya andaba coqueteando con estos males leves que me acosan estos días.

La cosa es que precisamente, como me encontraba así, con un poco de mal cuerpo, bastante mal carácter, y agotado tras una semana muy intensa, me dije ‘para qué voy a joderle la tarde a la peque, me voy al cine a estar solo y aislarme un poco’.

Y así lo hice. Que conste que si hubiera ido acompañado de la peque, hubiéramos ido a ver la segunda de ‘Crepúsculo’, pero como iba sólo, y la de ‘Celda 211‘ (que ganas de verla) no me cuadraba por la hora, decidí arriesgar. Y a fe que lo hice.

Después de ver 2012, tengo claras varias cosas. El fin del mundo será en 2011 o en 2013, o quizás en 2345, pero seguro que no es en 2012.  El planteamiento es que un científico americano visita a un homólogo indio, que en el sotano de su casa tiene un pozo de dos kilómetros, en el que el agua está en ebullición. Todo ello aderezado con tormentas solares, un loco que tiene un programa de radio en el parque Yellowstone, y que predice todo lo que pasará en la película, y el protagonista, del que hablaré ahora.

John Cusack es un actor que me encanta, aunque solo sea porque interpreta muy bien los dos o tres registros que tiene. En este caso toca el de padre divorciado, a medio camino entre el fracaso y la genialidad, y que ve como su ex (una buenorra en papel serio) ha rehecho su vida con un cirujano plástico (tarda demasiado de en morir), al que los hijos del matrimonio primigenio, adoran. Los niños son un prometedor cabroncete que no acaba de ser creíble, pero creo que es más bien culpa del guión, y su hermana, una niña llorona, repelente y superyankee.

Con todo este planteamiento tan atrayente, empieza a resquebrajarse la tierra, y empezamos a ver un remake de ‘El día de mañana’ aunque con los efectos especiales actualizados.

Los protagonistas deberían estar todos muertos en la primera escena de acción de la película, cuando su idílica ciudad de la costa Oeste (no recuerdo si es L.A. o San Francisco), es borrada de la faz de la tierra. En este momento es cuando la película se convierte en un insulto para el espectador, ya que en vez de poner a los protagonistas en lugares alejados de la destrucción (jo, vaya coincidencia que no estuvieran ahí cuando se viene todo abajo), nos los ponen en situaciones imposibles (hala venga, vete a tomar por culo).

Ni que decir tiene que la película va en continua caída, ya que no contento con esta situación que acabo de relatar, la huida del parque Yellowstone, en avioneta, donde el protagonista se ha hecho con un papeluco de mierda en donde está el mapa que lleva a la salvación, tiene bemoles. Por cierto, el loco del programa de radio la palma en este tramo, engullido por unas bolas de fuego que se cargan todo el parque, menos la pista de aterrizaje y la avioneta de los protagonistas.

De ahí, a Las Vegas, donde se encuentran con el jefe del protagonista, un ruso multimillonario (gordo, cabrón, mafiosillo… ruso de toda la vida) que ha pagado 1.000 millones de euros por cada uno de los tres billetes a la salvación (los otros dos son para sus hijos, dos gorditos con pelo largo y rizos, sin duda dos criaturas bastante desagradables). Sin saber como, aparece un Antonov en medio de la pista del aeropuerto, y el piloto del ruso (otro ruso, guaperas) ayudado por el padrastro de los hijos del protagonista (tarda mucho en morir), despegan, sin rumbo, combustible, pista o coherencia alguna.

Más explosiones, y camino ya del China, donde está la salvación (¿será una metáfora?). ¿Cómo solucionar el problema de combustible? Primero tratan de aterrizar en Hawaii, pero como el volcán se lo ha cargado todo, siguen, y pretenden amerizar en el mar de China. Afortunadamente la madre naturaleza piensa en todo, y como la cosa es que la Tierra se ha vuelto loca, resulta que ahora las placas tectónicas han movido todo, y han dejado Wisconsin en el Polo Sur… con lo que China se ha desplazado 2.500 kilómetros… y en dirección a nuestros protagonistas… de puta madre tío.

Aterrizan de mala manera en medio de la cordillera del Himalaya (un sitio ideal para aterrizar con un Antonov), con ropa de entretiempo. El ruso guaperas muere, y acto seguido aparecen helicópteros del Ejército Chino, que son los que custodian la salvación.

El ruso cabrón está feliz, porque se va a quitar a toda la gentucilla yankee, y a su novia (otra rusa, explosiva, a la que el padrastro de los hijos del prota, ha operado las tetas… es que el mundo es un pañuelo).

Así que una vez abandonados por el ruso, encuentran una carretera, por la que justo pasa un monje budista con sus padres (o abuelos, ni me acuerdo), que los recoge, y que les lleva hacia la salvación, ya que ellos iban para allá.

Cuando llegan a la salvación aparece otro chino, hermano del monje, que ha participado en la construcción de la salvación y que aunque no está por la labor, acaba apechugando con su familia, y esos yankees aparecidos de la nada en medio de ninguna parte (la única zona del planeta que aún no ha sido devastada).

La salvación no son naves espaciales, como yo pensaba, sino unos barcos gigantescos (como 1.000 veces el titanic) con aspecto de AVE, y que se reparten así:

Una nave de yankees, otra de rusos, japoneses y chinos, otra de uropeos (mencionan a España y todo), y otra que me imagino que será para el resto de deshechos… perdón, de países.

Tras medio colisionar con el Everest (es que el mar ha subido 1.500 metros, y no las mariconadas que dicen ahora los científicos), consiguen hacerse a la mar (bueno, a la inundación). Y con una pedorra puesta de sol, caras felices (nada, solo han muerto 6.000 millones de personas), acaba este películon.

A mí me da que el mundo no se acaba en 2012, y si lo hace como dice la peli, no se salva ni el tato.

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7 comentarios to “YA ESTOY MÁS TRANQUILO, por Oscar Sin Nick”

  1. evdesec noviembre 15, 2009 a 5:51 pm #

    En fin, Oscar, eso te pasa por no mirar los títulos de crédito del afiche, que diría un argentino. El director de esta nueva maravilla es Roland Emerich. Sí, el mismo de otras maravillas com:
    -Soldado universal, Godzila, Independence day, el día de mañana y 10.000, entre otras.

    Un alemán que como si se tratase de un Hitler postmoderno, tiene una obsesión por destruir el mundo que roza lo paranoico.

    De momento lo único que ha destruído son gigantescos presupuestos (hay que ver la de pasta que maneja en sus producciones) y la paciencia de los espectadores. Igualito que Agudo.

  2. Oscar Sin Nick noviembre 15, 2009 a 6:06 pm #

    Tengo que aprender a leer urgentemente.

  3. periodista 2 noviembre 15, 2009 a 6:42 pm #

    Y a hacer fotos (aunque imagino que te las han mandado de un móvil)
    http://www.elfarodecantabria.com/article.php3?id_article=59565

    Gran hermano te vigila.

  4. evdesec noviembre 15, 2009 a 7:45 pm #

    Yo estaba de rabas, y además no sabía nada de que hubiera esa reunión en Barcelona. Soy, por tanto inocente.

  5. Oscar Sin Nick noviembre 15, 2009 a 7:58 pm #

    Ah, creo que habláis de la penúltima cazurrada del prestigioso. En fin, hay gente para todo.

  6. gema noviembre 19, 2009 a 7:02 pm #

    Lo siento, pero lo he leído (en diagonal) aunque no haya visto la película, ni intención que tengo. Pero lo que si he visto es un documental de Discovery sobre las profecías estas del fin de los días el 21 de diciembre de 2012 y me he quedado de piedra al saber que ese día se produce una alineación entre el sol, la tierra y el centro de la vía láctea (donde no hace mucho descubrieron un agujero negro enorme) que, según los científicos ¡ojo! podría provocar un cambio de polaridad en la tierra. Y al parecer no es ciencia-ficción que ya ha pasado antes. Igual si que veo la película para ver como va a ser la cosa. El documental esta online en veocine.com por si os interesa. 😉

  7. Rukaegos noviembre 19, 2009 a 9:12 pm #

    Pues a ver, Gema, si ese fin del mundo tiene que llegar casi mejor que sea en esa fecha: no me gustaría perderme un espectáculo aún más asombroso que los fuegos artificiales de las fiestas de Santiago 😀

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