Archivo | mayo, 2009

LECTURA OBLIGADA, fuente: PEROGRULLO

29 May

Una vez más Perogrullo vuelve a ilustrarnos con un acertadísimo diagnóstico sobre la agonía de la prensa escrita. Parece que los grandes editores norteamericanos van a ser los primeros en tirarse por la ventana ante la falta de soluciones a la crisis endémica de la profesión, acentuada por la crisis económica mundial. Su previsible paso atrás puede precipitar y sobre todo, adelantar, lo inevitable. El autor lo expresa de manera muy gráfica, haciendo honor a su nombre. Os dejo con el suicidio de la prensa de papel…

El día que la prensa se suicidó

28 Mayo 2009 – Escrito por Perogrullo

En un suburbio de Chicago se celebra hoy una reunión de directivos de grandes empresas periodísticas. Como centenares de ellas que se han celebrado anteriormente, se va a discutir cómo hacer negocio fabricando y distribuyendo noticias en un mundo en que la existencia de Internet lo ha hecho francamente difícil. Existe la terrible posibilidad de que esos directivos conciban y pongan en marcha un plan para cerrar sus contenidos en Internet, y cobrar por el acceso. Si lo hacen, estarán dando por supuesto que lo único que haimpedido tradicionalmente el éxito de semejante idea es la competencia; cuando un medio intentaba cobrar lo único que conseguía era expulsar a sus posibles lectores, que se iban a los medios aún gratuitos. Así que sin decirlo, porque eso iría en contra de la legislación estadounidense, es probable que los más importantes grupos de medios de los EE UU en breve cierren todos o parte de sus contenidos, y exijan un pago a quien los quiera leer. De esta manera pretenden aliviar la profunda crisis económica que azota al sector, y reivindicar el valor de sus productos.

Lo malo es que cobrar a los lectores es una idea estúpida, estúpida, estúpida, que demuestra que esos ejecutivos no entienden el negocio en el que están, y que va a acelerar la muerte de sus empresas. Lo cual, a estas alturas, puede ser hasta una buena noticia: cuando los periódicos mueran y desaparezcan de la escena podremos empezar a pensar en cómo salvar al periodismo.

Contemplar a los medios intentando cometer actos contra la libre competencia para salvar productos obsoletos y caducos como son los periódicos evoca esa situación terrible de vivir la agonía de un pariente querido pero mortalmente enfermo. Ver cómo los directivos de la prensa son capaces, con la excusa de salvarla, de violar todos sus principios pidiendo subvenciones, privilegios y otras intervenciones estatales y actuando como la retaguardia de la sociedad da mucha pena. ¿Qué clase de vida pueden tener unos medios salvados así? ¿Cómo puede un negocio basado en la publicación, en hacer pública información, intentar salvarse erigiendo barreras a la información? ¿Es que el sufrimiento de esos gigantes heridos que antaño fueron grandes no tiene final? ¿No sería mejor acabar ya con su dolor?

Es lo único bueno que puede salir de esa reunión: si el sector de la prensa se pone de acuerdo y bloquea simultáneamente el acceso de los lectores de Internet a sus noticias, su agonía se verá sustanciamente recortada: sus empresas morirán en meses, en lugar de en años. Van a amputar el único miembro sano que les queda, el único que todavía crece y tiene vigor, para intentar salvar un cuerpo ya muerto. Lo cierto es que cuanto antes, mejor, porque está claro que el colapso de sus empresas y sus productos es lo único que va a convencer a los medios de que no es eso; de que cobrar la información al lector no es la solución. Que para salvar al periodismo hay que acabar con los periódicos, e incluso con las noticias; que hay que reinventar la oferta a los lectores desde cero, y rediseñar desde las funciones y formación del periodista a la estructura y tamaño de la redacción y la empresa informativa. Que hay que tirar las preconcepciones y empezar a pensar sin tabúes. Que para salvar el concepto de la prensa hay que eliminar su presencia en las cabezas de ejecutivos y periodistas. Sólo el desplome definitivo de la industria va a permitir este replanteamiento radical, así que tal vez la reunión de Chicago sea después de todo una buena cosa. Por tristes y terribles que sus efectos vayan a ser a corto plazo. Una pena.

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SABE DE LO QUE HABLA. Fuente elmundo.es

18 May

Se llama Amaya García, es redactora de elmundo.es, y la acaban de conceder el Ortega y Gasset. Leyendo sus reflexiones no me extraña. Idea fundamental y repetida aquí hasta la saciedad, la red no es un problema para la profesiónp periodística es una oportunidad. Puedes leer el artículo original aquí.

ENCUENTRO | Encuentro digital

‘El periodismo digital no es futuro, es un apasionante presente’

 

La periodista Amaya García, durante su encuentro digital.

“El periodismo digital no es futuro, es un apasionante presente”. Para Amaya García, redactora de elmundo.es premiada con el Ortega y Gasset de Periodismo Digital por el reportaje ‘Clase de Historia a pie de fosa’, la ‘batalla’ entre la prensa escrita e Internet no es tal: “Aún hay compañeros que ven Internet como una amenaza, cuando lo inteligente es verlo como un aliado. Las posibilidades se multiplican, el eco también”.

Pese a su juventud Amaya García conoce bien los dos mundos, papel e Internet, y aunque reconoce diferencias sabe que hoy por hoy ambos son necesarios. “Ni el papel es el colmo de lo maravilloso ni Internet es el corta y pega. La calidad no la marca el soporte sino la profesionalidad de cada uno de nosotros”, insiste la premiada.

García recibe hoy el premio más importante de periodismo en España por un artículo desgarrador sobre uno de los temas que más polémica ha suscitado en el último año: la recuperación de la memoria histórica y la apertura de las fosas comunes de las miles de víctimas asesinadas durante más de 40 años.

“La Historia hay que conocerla y sobre todo no tratar de reescribirla con argumentos falsos y tergiversados, como algunos están tratando de hacer ahora”, afirma la joven redactora de 31 años.

El recuerdo de las víctimas, el dolor de los familiares y el significado de una parte de la Historia de España son las bases del reportaje premiado, que la periodista recuerda con dureza.

“Contemplar los cuerpos de la fosa del patio civil del cementerio te cortaba la respiración (…) Pensar cómo murió esa gente pone los pelos de punta (…)Fueron las barbaridades de una guerra que hay que conocer, sobre todo para no repetir en un futuro los mismos errores”, explica.

Desde que García supo que había sido una de las premiadas, junto a Jorge Martínez Reverte, Adolfo Suárez Illana y Tomás Eloy Martínez, la periodista, además de incrédula -“cuando me llamaron no me lo creía-, ha querido dejar claro que el premio es de las familias que sufren el no haber podido despedir dignamente a sus muertos: “ya es hora de que miles de familias españolas puedan enterrar dignamente a sus muertos”.

EL OTRO DEBATE (elconfidencial.com)

13 May

Muy buen artículo que reflexiona sobre lo que se está moviendo en la prensa escrita y la digital, juntas, por separado, en competencia o como complemento. El articulista abre un montón de pequeños debates sobre lo que estamos viviendo, arrastrados por las nuevas formas de comunicación, la crisis económica, la endémica crisis del sector… todo junto y a la vez.

Una bomba de relojería que nos está llevando a algún sitio que aunque no acaba de identificar (creo que nadie lo conoce aún),  sí da que pensar… y mucho.

Es un artículo muy recomendable, seas periodista o no, creas más o menos en internet. ¿Cómo viviste el debate sobre el Estado de la Nación?

No me enrollo. El artículo está publicado en este enlace.

¿Dónde quedó el periodismo escrito?

periodismo papel

@G.Bravo – 13/05/2009

Crear información es una de las tareas del periodista pero no la única. Lo es tanto como saber administrarla y contextualizarla para que los lectores sean capaces de asumirla. En días como ayer (en los que la agenda aparece en rojo debido al debate sobre el estado de la Nación), los propios periodistas se ven desbordados. Primero por la información que generan los discursos de los políticos, y luego la que se suma de las interpretaciones de los analistas y la que brindan las agencias.

Con todo ello, se debe construir una portada asumible por un lector cuyo trabajo es muy distinto al nuestro. Sea el que sea, tengan por seguro que no será el de analizar, ordenar, exponer y valorar la actualidad. ¿Por qué se le obliga entonces al lector a hacer todas estas tareas?

Esto, que parece una evidencia de primero de carrera, no lo es tanto. No al menos, en la gran mayoría de los grandes diarios digitales. Que ayer sirva si no de ejemplo. Las portadas se arman con vídeos en directo, extensas crónicas descriptivas en tiempo real, apoyos, noticias relacionadas, la columna derecha para elTwitter, nubes de tags con las palabras más utilizadas por los políticos, titulares cambiantes que se actualizan al minuto… ¿Qué titular has hecho que en diez minutos ya no sirve? ¿Nos hemos vuelto todos locos?

Internet está jugando a hacer Radio, con una velocidad vertiginosa y con una pretensión de actualización que aún queda muy lejos de ser asumible por ambas partes: por la redacción, cuyos recursos humanos difícilmente pueden satisfacerla (y ampliarlos imposibilita  de momento la viabilidad de los medios), y por los lectores, que en su gran mayoría entran dos veces contadas a la web: por la mañana y después de comer.

Los grandes diarios con versión impresa se guardan sus crónicas y sus interpretaciones para el día siguiente, cuando ya no son noticia. Mientras, sus versiones digitales se limitan a la actualización constante, inabarcable e inasumible por nadie. Quizá porque como no hay papel, escribir es gratis. Sinceramente, ¿hay alguien que todavía crea que el lector medio se queda pulsando F5 para ver cómo los periodistas narran lo acontecido durante la toda la mañana?

El periodismo escrito en internet parece que sólo responde ante la velocidad. Y esta máxima arrastra a todos los medios digitales, incluido El Confidencial (aunque poco o nada tenga que ver con ellos), hacia otro gran tópico: “los medios digitales no son serios”. Porque vivimos en un mundo en el que nada es lo que es, sino lo que parece. Todos en un saco en el que poco importa más allá de que el periodismo esté hecho al minuto. Con que no tenga faltas de ortografía ya vale. No hay reflexión. No hay detenimiento. Es tan efímero que todo esfuerzo ajeno al tiempo sobra, pues tanto el titular como las palabras que lo desarrollan volarán en segundos, en cuando el viento sople. En cuanto la agencia Efe se actualice. En cuanto la portada de Menéame.net cambie…

Los grandes medios digitales ofrecieron este martes una cobertura del debate sobre el estado de la Nación con mil herramientas web que la amplia mayoría de los lectores desconocen por completo y que seguramente muchos de ellos ni vieron. Los titulares, voladores. Los redactores, al minuto, sino al segundo, sino copiando y pegado de agencia…. Han emitido flashes por Twitter a la vez que Zapatero hablaba. ¿La foto? La que sea. Se escribe cuasi locutando, sin tiempo para la reflexión y releyendo lo escrito después de haberlo publicado, porque no hay tiempo.

Con la posibilidad de editar un texto hasta el infinito se ha perdido el miedo a la responsabilidad que conlleva lo que se escribe. Ya no se es esclavo de lo que se dice porque no somos dueños de nada. Vivimos de la edición constante de una actualidad cambiante. Pero sin dejar que las palabras reposen el ejercicio intelectual es nulo. Las noticias no provocan reacción alguna. Uno acostumbra a leer con frecuenca otros diarios y las noticias desaparecen antes de que diera tiempo a volver a leerlas. ¿los comentarios? con ellas. ¿Quién va a opinar de una noticia si esta desaparece y el debate se anula? Nada pervive y nada queda. Antes, los periódicos se leían con tijeras. Hoy los lectores no imprimen las noticias, no por pereza, sino porque no merece pena.

Esperemos no ser el único periódico en el que se dan cuenta.

NO LO DIGO YO. FUENTE: MANGAS VERDES

5 May

Esto no merece mayor comentario. Con leerlo es suficiente.

Primero Cebrián, ahora Murdoch

por MMEIDA el 4 MAYO 2009

en COMUNICACIÓNECONOMÍAINTERNETTECNOLOGÍA

Rupert MurdochTocan a rebato en los despachos de los altos ejecutivos de la comunicación. Si el otro día era Juan Luis Cebrián quien daba un giro de 180 grados en sus posiciones acerca del debate sobre la crisis de la prensa y del periodismo, ahora es nada más ni nada menos que Rupert Murdoch quien incide en esta línea de análisis, tan cercana a nuestros planteamientos y tan esperanzadora si de ella surgen líneas de acción encaminadas a superar el callejón sin salida en que ellos mismos nos han metido:

No son los periódicos los que se volverán obsoletos, sino que son los propietarios de los periódicos, sus ejecutivos, directores y reporteros los que están en peligro de serlo, si olvidan cuál es el activo más valioso de su periódico: el vínculo con sus lectores (…)

Nuestro papel consiste en proporcionar a nuestros lectores periodismo y opinión de gran calidad. Estoy convencido de que aumentará la difusión y el número de lectores de páginas web, canales RSS, correos electrónicos, dispositivos móviles y prensa escrita (…)

La auténtica amenaza hoy no es la competencia de las nuevas tecnologías, sino la complacencia que existe en nuestro sector entre aquellos que gozaron de monopolios, y que deben competir ahora por un público que en otra época dieron por sentado, que no confían en sus públicos y que no han respondido de forma constructiva a los desafíos que plantean unos lectores que han dejado de pensar que los directores son oráculos omnipotentes”.

Calidad, innvocación y respeto a los lectores. Tres elementos básicos para la recuperación que conllevan necesariamente un replanteamiento del modelo empresarial en el marco del replanteamiento del nuevo modelo de periodismo. Empezando por detener la oleada de despidos.