¿QUIÉN ES EL NEW YORK TIMES?, por Oscar Sin Nick

15 Mar

congreso3

Copio pego unos datos de David Beriain (Artajona, 1977). Ha recorrido durante los últimos seis años los principales conflictos del planeta como enviado especial. Afganistán, Colombia, Darfur, Cachemira y otros destinos siguieron a su primera experiencia durante la invasión estadounidense de Irak. Una aventura que le llevó a pasar 10 días en los campamentos de las FARC, a acompañar a guerrilleros sudaneses, a recorrer los bastiones talibanes, a entrevistar a presos de Guantánamo o visitar mercados de armas clandestinos.

Beriain inicia su relato en Irak, desde donde manda crónicas para La Voz de Galicia. Algo que para nosotros los mortales sería una emocionante aventura que nos superaría por todos los flancos, a él sin embargo le fue apagando su obediencia debida a lo establecido despertando a su vez un mecanismo interno que le hizo enfocar las cosas de otra manera.

A la vuelta de Afganistán, tras haber estado mandando crónicas y crónicas, un amigo le preguntó “oye, ¿y qué tal es aquello?”. Para él supuso una especie de shock. “No nos llevamos con nosotros a nuestros lectores”, algo falla. Tenía la sensación de que llegaba tarde a los sitios y que se iba demasiado pronto, y todo por ligar las historias al “breaking news”.

El periodista no es hoy en día un cazador de noticias sino un mero cocinero de las mismas, perdiendo así todo su sentido social.

Mandar crónicas, a toda hostia, con el tiempo y el espacio tasado, dejando a medio contar pequeños detalles y las historias totalmente deslavazadas fueron para él motivos más que suficientes para coger un buen día y abrirse un blog. Allí fue contando despacio, con todo lujo de detalles lo que allí pasaba, visto a través de sus ojos sin filtros, sin ponerle puertas al campo. Esto no quiere decir que en La Voz de Galicia le trataran mejor o peor que en otros sitios, sino que los medios convencionales no son el canal más adecuado para contar historias, todas las historias.

Tal fue el éxito de estas crónicas blogueras que al final el blog se comió a la crónica convencional, dejando a esta como mero recurso de última hora. Y eso que él ni era un especial aficionado a los blogs ni siquiera se los tomaba como lo que son sino como mero cuadernos de bitácora, un diario personal… abierto al público.

 

Sin embargo, volver de viaje, tras dos meses en el culo del mundo y sentarse a picar informaciones en una redacción suponían una nueva frustración (contado así no me extraña). La redacción se le quedaba pequeña, y al no encontrar un acuerdo satisfactorio con su empresa para contar las cosas más despacio, para profundizar, para saber esperar… para cazar, decide no trabajar en exclusiva para nadie.

Eso sí, para vender su trabajo en vez de tocho de papel para leer, “inventa” una forma para entrar por los ojos de los directivos: un slide-show de fotografías con un off incorporado. Formato que en adn.es será adoptado para contar algunas de sus historias. Nadie se va a leer todo tu trabajo, pero en cinco minutos, con buenas fotos y un buen texto, se puede contar, voz en off mediante, una buena historia.

Off, foto, vídeo (luego editado por profesionales) colgados en un blog (o en adn.es) le permiten contar historias que en un periódico tradicional no caben.

“El público en internet es inteligente y no espera que le digas qué pensar”. La gente no es tonta.

 

Beriain es crítico con el tratamiento que se hace de la información internacional, poca profundidad y poca cantidad (estoy totalmente de acuerdo). Pero a pesar de todos los inconvenientes, es lo que quiere hacer, eso, y vivir en su pueblo, de apenas 1.700 habitantes. Una circunstancia que “te hace ahorrar los costes que supone vivir en una gran capital”.

Precisamente tiene una buena anécdota sobre lo que supone vivir como lo hace, con un acuerdo anual con una empresa (antes adn.es) que incluye sueldo y gastos, todos los gastos, muchos gastos. Aún así “es rentable para ambas partes”. Y es que este esquema de trabajo le tuvo 3 meses en Colombia, consiguiendo una de las primeras exclusivas mundiales de un medio en internet, llegar a las FARC.

¿Cuánto pagaría un medio de comunicación por ver una exclusiva propia, con la mosca de tu empresa en todos los informativos del mundo? ¿Cuánto vale eso? ¿Compensa o no compensa? Desde luego es más barato que el sueldo bruto de un redactor sin moverse de la redacción (si se mueve genera gastos). A mí esto me da que pensar.

Voy con la anécdota, que me disperso. De vuelta de la selva, tras llegar a las FARC, en una charla con los coleguis de profesión que le fríen a preguntas uno se le pone delante y le interroga “¿y cuánto tiempo has tenido para hacer el reportaje? ¿tres meses? Joder, a mí me gustaría trabajar así y encima vivir en mi pueblo”.

Era el corresponsal del New York Times. Da que pensar.

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