LA BANDERA, por Oscar Sin Nick

7 Dic

bandera

Que pesadilla, que forma de buscarle tres pies al gato, que aburrimiento. 33 años después de muerto el dictador, todavía hay gente que se avergüenza de la bandera que desde 1785, a excepción del lapso de 8 años de la República (la segunda, porque en la primera también tenía estos colores), ha representado a España.

He leído todo tipo de excusas para no poner la bandera en Puertochico, y sigo sin entender por qué le damos tantas vueltas a algo que debería ser completamente natural. A mí me encanta, por supuesto, ver la bandera, a lo bestia, que se vea bien desde el mar, saliendo del túnel de Tetuán o viniendo de Reina Victoria. No me ha salido ningún grano, ni ningún sarpullido, ni me he mareado, ni tan siquiera se me ha revuelto el estómago, faltaría más.

Creo que ha sido una decisión acertada, que además, en un par de semanas, será agua pasada. El día elegido, el mejor, tan sólo podría entenderse como alternativa el 12 de octubre, pero ya puestos, el día de nuestra querida Constitución, es el mejor.

Ah, es que está lo de Franco. Es curioso como se forma todo el revuelo porque quitan la estatua y ponen la bandera. Pues a mí me parece un ejercicio de pragmatismo, y una forma de ir dando normalidad a nuestro paisaje urbano. Quitan al dictador y ponen nuestra bandera. ¿Cuál es el problema? “Es para compensar a los nostálgicos del franquismo”. ¿Y? ¿Cuál es el problema? ¿Lo importante no era quitar la estatua? 

Es que ha costado 165.000 euros, ¿y? Que cueste lo que haga falta. Si se hace que se haga bien, y si cuesta eso, que se pague. “Es que se podría utilizar para otras cosas”. Claro, la demagogia de siempre. Eso es lo primero que se dice siempre que se quiere buscar una excusa de baratillo cuando no hay más argumentos. Quienes defienden eso, que lo digan abiertamente “es que no nos gusta la bandera”.

Claro, porque luego está lo de “hay que poner también una cántabra y ya puestos una europea”. Es decir, no se puede honrar a la bandera de España en solitario. Siempre tiene que aparecer acompañada no vaya a ser que destaque demasiado. En Puente San Miguel, cerquita de la Casa de Juntas, peguada a la Ermita de los Valles, hay una bandera de Cantabria, en solitario (de dimensiones normales). Lógico, es un lugar que simboliza lo que hoy somos como autonomía, ya que allí se gestó la antigua provincia de Santander. 

¿Alguien ha pensado que habría que poner junto  a la de Cantabria otras banderas como la de España o la europea? No lo creo, y además el que lo hiciera demostraría no entender, como ocurre en Puertochico, que se trata de un lugar de especial significado, vinculado a lo que hoy es Cantabria, por lo que me parece perfectamente normal que esté ondeando en solitario la bandera de Cantabria (otra cosa es que a mí me guste más el lábaro, pero esa es otra historia).

En fin, otro debate absurdo, 33 años después. Alimentado en su mayoría por quienes vivieron parte de la dictadura, mientras que el resto de la gente, los que hemos mamado democracia, Constitución, libertad, prosperidad, progreso… no entendemos nada, o muy poco.

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10 comentarios to “LA BANDERA, por Oscar Sin Nick”

  1. fermin diciembre 7, 2008 a 1:30 pm #

    A mi modesto entender solo caben dos soluciones: seguir ignorando que una buena parte de la población difícilmente se sentirá representada por esta enseña, (el hecho de haber sido el símbolo de la dictadura, con pocas variaciones, difícilmente podrá ser olvidado), o proponer un cambio. Tampoco seria tan grave.
    Personalmente creo que se hace uso y abuso de la bandera nacional, y de las autonómicas también, más que para unir, para ir en contra del otro. A mi, sinceramente me sobra el exhibicionismo excesivo de los símbolos nacionales de todo tipo.
    Feliz domingo Oscar.

  2. Oscar Sin Nick diciembre 7, 2008 a 2:12 pm #

    Símbolo de la dictadura… y de más de 300 años de usos y costumbres. Te recuerdo que los colores actuales son los de siempre. El morado, de la II República, solo se utilizó en ese periodo, ni antes, ni después.

  3. el otro y el de la moto diciembre 16, 2008 a 4:09 pm #

    En mi opinión no es buena idea.
    1. Ya lo dice Fermín. Por devenir histórico (relación con la dictadura en oposición a la República) es un símbolo que a mucha gente que se siente española no le gusta. Esa es la realidad.
    2. Una cosa es usar y otra abusar. Me parece muy bien que haya un retrato del Rey en el despacho del alcalde, pero uno gigante en la fachada del ayuntamiento (al estilo de las dictaduras) sería excesivo.
    3. Es antiestético. El edificio de Moneo no puede salirse en volumen para no romper el entorno (me parece perfecto) y en cambio puede colocarse el mástil y la bandera de 70m2. Sería como hacer sonar el himno en el reloj del ayuntamiento al dar los cuartos, las medias y las horas.
    4. No es lo mismo ser español que nacionalista español. Y cuando se hace tanto hincapié en los símbolos… lagarto, lagarto.
    Saludos y felicidades por el blog

  4. Oscar Sin Nick diciembre 16, 2008 a 9:55 pm #

    Niego tajantemente la primera. ¿O es que habéis olvidado la Eurocopa?

    La dos es opinable, pero la acepto.

    La tres te la acepto como animal de compañía, aunque creo que el tamaño no importa.

    En la cuatro se te ha olvidado añadir una tercera categoría, el español acomplejado y arrepentido de su naturaleza. Afortunadamente está en extinción, sobre todo de treinta y pico años a esta parte.

  5. el otro y el de la moto diciembre 17, 2008 a 3:27 pm #

    Por puntos:
    1. Es negar la evidencia. ¿Acaso nunca has visto el uso que tiene la bandera republicana española? En la misma sede de IU en calle Cisneros ondea. ¿No se sienten españoles? Ah, ya: están acomplejados.
    2. Parece que estamos de acuerdo: opinable.
    3. El tamaño y el lugar importan mucho. ¿Por qué no hay polémica por el resto de banderas españolas que hay colocadas en Santander?
    4. Lo de acomplejado me suena mucho. En Cataluña lo llaman autoodio(http://www.lainsignia.org/2007/abril/cul_005.htm). Sí, un buen invento de nacionalistas.
    Saludos

  6. Oscar Sin Nick diciembre 17, 2008 a 6:37 pm #

    El uso de la bandera republicana es minoritario, anecdótico. Pero bueno, en un país como Estados Unidos, donde les gusta mucho frotarse con la bandera, la confederada también se usa. Pero no quiere decir nada. Cada vez menos.

    En cuanto a lo del resto de banderas, es que no tiene que haber polémica alguna, ya que la ley habla muy claro de ese tema, y en Cantabria afortunadamente se cumple. Lo de Puertochico es un homenaje a la bandera, a ese símbolo, no es que señale ningún mojón o un edificio oficial. Es un lugar de homenaje. En vez de homenajear a la vaca (que ya se hace en otro lugar) se homenajea a la bandera, la nuestra, la de todos. No tiene más historia… o no debería.

    En cuanto al último punto, creo que el enfoque no es ideológico. Yo no me siento español por tener una u otra ideología (más bien ninguna). Me siento español porque he nacido en España, y no le doy más vueltas. No soy otra cosa porque no he nacido en otro sitio. Si hubiera nacido en Colombia sería colombiano, y si hubiera nacido en China sería chino.

  7. Slobodan abril 3, 2009 a 12:38 pm #

    Ya aburre el tener que explicarlo una y otra vez: pese al mito, la roja y amarilla no fue la bandera de España hasta octubre de 1843, cuando le dieron una patada en el trasero al regente Espartero y se declaró a trancas y barrancas la mayoría de edad de Isabel II. Se suele olvidar u ocultar que la roja y amarilla de 1785 era sólo el pabellón de la Armada (y a partir de 1793 de las defensas costeras). Para liarlo más, la marina mercante tuvo una rojigualda propia hasta 1927 (dos fajas rojas en campo amarillo). La roja y amarilla oficial en la actualidad se creó en octubre de 1981, para sustituir a la del pollo franquista de febrero de 1938 ( y que nadie me salga con que el pollo era de los Reyes Católicos, porque los franquistas modificaron el escudo de Fernando e Isabel, quitando el cuartel de Nápoles-Sicilia y sacándose de la manga el de Navarra). Y el uso de la tricolor de la II República no es tan anecdótico.

  8. Oscar Sin Nick abril 3, 2009 a 1:00 pm #

    Y el uso de la tricolor de la II República no es tan anecdótico.

    Pues para no serlo lo documentas más bien… nada.

  9. Slobodan abril 6, 2009 a 1:11 pm #

    Dices que el morado sólo se usó con la II República, ni antes ni después. Lo que tú digas. Dejando al margen el escaso rigor histórico de la leyenda del pendón morado de Castilla, el morado era el color de los estandartes reales de Isabel II y de Alfonso XIII (el de Alfonso XII lo desconozco). La bandera coronela de las Guardias Españolas desde Felipe V era morada y sembrada de flores de lis doradas. La bandera coronela y la batallona del Cuerpo de Ingenieros, creado en 1802, eran moradas (e incluso la bandera batallona de la Artillería pasó de ser azul a ser morada, color que se mantuvo hasta más o menos 1885). El morado es también el color del regimiento Inmemorial del Rey (ex Regimiento de Castilla).
    Tu roja y amarilla es la bandera de España porque así lo decidieron los golpistas franquistas en agosto de 1936 para complacer a los carlistas y poder usar así a los requetés como carne de cañón. Nunca podrás ocultar eso. Me parece muy respetable que te guste la roja y amarilla y que la reivindiques. Tan respetable como que no me guste a mí, con independencia de su uso por la I República (1873-1874). Si estuvierais tan seguros de su aceptación popular, no la impondríais en ciertos sitios.

  10. Oscar Sin Nick abril 6, 2009 a 1:59 pm #

    Empezando por el final, la bandera de España no se impone en ningún sitio. Otra cosa es que la ley diga como debe utilizarse, y en algunos sitios no se respeta. Puede que no te guste pagar impuestos o respetar los semáforos, pero la ley es la ley, y hay que cumplirla. Y si quieres cambiarla, métodos hay previstos… por la ley.

    La bandera rojigualda es anterior a la Guerra Civil, así que no me cuentes películas de requetés. La bandera con la franja morada, contra la que no tengo nada, se ha utilizado cuatro años, la rojigualda, quitando la dictadura y la democracia actual, mucho más.

    Y finalmente, el sistema actual, que tiene muchos años a su espaldas ya, es el que hay, el que nos gusta a la mayoría y el que debemos respetar todos. Y si no te gusta, forma un partido político, convence al 75% de la gente de la necesidad de cambiar lo que tenemos… y adelante.

    Todo lo demás son debates estériles que por mí se pueden prolongar forever and ever.

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