Primero os invito a leer la opinión, y después las oportunas matizaciones.
El PP y la caza al periodista
V. Gijón
En el PP de Cantabria, al igual que el ámbito nacional, están tan convencidos de tener el monopolio de la verdad, que todo aquel que no asuma sus dictados o es su enemigo o lo hace por motivos ilegítimos. La mentalidad judeocristiana trasladada a la política es lo que tiene: o tienes fe ciega o a la hoguera. Con esa mochila ideológica la crítica a los populares no puede estar nunca justificada ni, por supuesto, fundamentada. Quienes discrepan no es porque tengan razones o derecho, sino por odio, envidia o intereses particulares. El talante democrático de algunos dirigentes del PP llega al punto de vetar a todos los medios y periodistas que no les bailan el agua. En Génova llevan meses intentado probar que es el Gobierno socialista, en connivencia con el Grupo Prisa (El País, la SER…) el que intenta hundirlos publicando sus casos de corrupción. No niegan los hechos; su rechazo es a que se hagan públicos. Hace tres años Rajoy incluso llegó a declarar el boicot a dichos medios por unas declaraciones del fallecido Jesús de Polanco. En Cantabria algunos dirigentes del PP tienen vetado a nuestro grupo de comunicación. Allá ellos. Pero, al menos, salvo algún que otro ataque en sus blogs afines al que esto firma, nos dejan bastante en paz. Todo lo contrario de la campaña de acoso y derribo que ha organizado contra el director de El Faro de Cantabria, Fernando Collado. He querido recuperar el inicio de la polémica para lo cual me he leído las abundantes notas y contra notas cruzadas entre el periodista, dirigentes del PP y empleados del partido. La conclusión es clara: no soportan a Collado porque sus criticas no son al PP en su conjunto sino a la actitud de determinados dirigentes y a su estrategia de oposición. Y eso duele, porque es fuego amigo. Por cierto que la cacería contra el director de El Faro de Cantabria creo que merece algún comentario por parte de quienes dicen representar a la profesión periodística y no un silencio que en las actuales circunstancias podría entenderse cómplice. (29 de septiembre de 2009)
—-
Bien, vaya por delante que de lo que haga o deje de hacer el PP a nivel nacional voy a abstenerme de emitir juicio alguno, entre otras cosas porque yo no estoy en esa cocina, y hay muchos datos que desconozco.
En cuanto a lo que pasa aquí, de eso sí voy a contar un par de cosas, tampoco voy a descubrir nada nuevo, pero no está de más poder matizar que donde V. Gijón ve una perversa caza al periodista, yo veo una defensa a la libertad de expresión, que nada tiene que ver con la crítica política.
Opiniones que no te gustan, que te joden, que consideras injustas, etc, etc… las leo todos los días, pero son eso, opiniones. Opiniones interesadas, o simplemente que la percepción de las cosas del que la suscribe es diametralmente opuesta a la tuya, son el pan nuestro de cada día. ¿Qué decir? Nada, tragar e intentar hacerlo mejor la próxima vez.
Ahora bien, el origen de la polémica con Fernando Collado, no es de ahora, aunque él ha dado pie a que la cosa haya seguido los derroteros que ha seguido. Hablamos de su obsesión sobre dos personas, a las que puede atizar todo lo que quiera en el ámbito político, pero en donde en un caso, desde mi punto de vista, ha traspasado esa frontera, y por eso pasó lo que pasó.
Hay una diferencia importante entre Víctor Gijón y Fernando Collado, el primero tiene carnet y hace lo que hace por lo que lo hace, el segundo (que yo sepa) no tiene carnet, y simplemente hace lo que hace porque tiene animadversión hacia dos personas.
¿Vale todo en la crítica política? Creo que prácticamente todo, y lo que no vale se dirime en los tribunales (caso Losantos-Gallardón).
¿Se inicia la polémica de este blog con Collado y posterior cruce de posts y artículos por una crítica política? Ahí está el quid de la cuestión, no, desde luego que no es por eso. De una columna infumable pero dentro de la legítima crítica política (es mi opinión) llegamos a un último párrafo en el que se hace una reflexión muy peligrosa, que ya que Collado aún no me ha enviado la columna, reproduzco aquí:
“Quizá Diego debiera estar tanto o más pendiente de las reflexiones personales del diputado-guitarrista Van den Eynde en su blog. Nada conservadoras y tan llamativas como respetables”.
Es decir, que a Van den Eynde mejor que le cierren la boca en su blog (donde se permiten los comentarios). El AVE, GFB y Revilla, mejor tranquilitos, pero a ese diputado me lo censuras, que se calle, que no hable, que no opine. Como mucho que toque la guitarra.
Vamos, que si Collado se ahorra ese párrafo, en mí caso al menos, ni mu. Y eso es todo, al menos por ahora.
P.D.: Víctor, como ya te expliqué AQUÍ, la Asociación de la Prensa no saldrá a defenderos. Normalmente no sale nunca, pero es que en este caso, ¿pa´ qué?
P.D.2: Aquí sí se pueden hacer comentarios, en vuestros digitales no. ¿Libertad de Expresión, o Monopolio de la Opinión?



Comentarios recientes